Superar exige asumir, no pasar página o echar en el olvido. En el caso de una tragedia requiere, inexcusablemente, la labor del duelo, que es del todo independiente de que haya o no reconciliación y perdón. En España no se ha cumplido con el duelo, que es, entre otras cosas, el reconocimiento público de que algo es trágico y, sobre todo, de que es irreparable. Por el contrario, se festeja una vez y otra, en la relativa normalidad adquirida, la confusión entre el que algo sea ya materia de historia y el que no lo sea aún, y en cierto modo para siempre, de vida y ausencia de vida. El duelo no es ni siquiera cuestión de recuerdo: no corresponde al momento en que uno recuerda a un muerto, un recuerdo que puede ser doloroso o consolador, sino a aquel en que se patentiza su ausencia definitiva. Es hacer nuestra la existencia de un vacío.
CARLOS PIERA, <<Introducción>> a Tomás Segovia: En los ojos del día: antología poética.
Noviembre de 2008: el Ayuntamiento organiza las I Jornadas para la Recuperación de la Memoria Histórica en Santa Marta; tras treinta años de Democracia, se restaura la memoria de los que fueron asesinados y condenados al olvido. Unos días en los que se ofrece una visión global de los antecedentes a la Guerra Civil Española, el desarrollo de la misma y la represión de ambos bandos. Finalizando con la inauguración de un Monolito Conmemorativo en el Cementerio Municipal; a todas las personas que el pasado 29 de Noviembre, dejaron el silencio obligado, cuando sus nombres fueron pronunciados.
Noviembre de 2009: II Jornadas, toca profundizar en temas abiertos anteriormente. Conocer con mayor detalle y con la objetivad de los profesionales invitados; el papel de la Mujer en la Guerra Civil, las prisiones y prisioneros del Franquismo, la oposición armada al Franquismo: Los Maquis. Desmitificación de la Masonería y dar trazos a la memoria de lo ocurrido en Santa Marta. Concluyendo con el homenaje silencioso a éstos a los que la Historia condenó, y esa misma Historia les debe el recuerdo.
El miedo que tienes – dijo don Quijote – te hace, Sancho, que ni veas ni oigas a derechas, porque uno de los efectos del miedo es perturbar los sentidos.
CERVANTES, El Quijote, Parte I, Capítulo XVIII.